Vieques

El Comienzo de la Guerra de los Pescadores
Una Practica de Asalto Anfibio a Bahía de la Chiva que Nunca se Realizo
De una Conversación con Carlos (Taso) Zenón

"Vieques, Una Guía Fotográficamente Ilustrada de la Isla, Su Historia y Su Cultura"

En 1975, los pescadores de Vieques formaron la Asociación de Pescadores de Vieques. El grupo no se creo para oponerse a la presencia de la Marina de los Estados Unidos en Vieques, sino más bien para exponer problemas más inmediatos tales como la falta de un muelle y un lugar apropiado para limpiar, procesar y vender pescado.

La mayoría de los pescadores de Vieques usaban trampas de pescado como sostén principal de su arte. Las trampas, localmente llamadas nasas, se hacían de alambre gallinero y se reforzaban con palos de madera resistentes a la sal del agua cortados de árboles del lugar. Se colocaban generalmente entre 60 y 150 pies de profundidad en el agua y estaban atadas a una soga, la cual conducía a una boya flotante de cerca de un pie de diámetro. Las trampas eran jaladas con la mano aproximadamente cada dos días.

El mayor problema para los pescadores Viequenses era que los grandes barcos navales pasaban sobre las boyas y cortaban la soga que conducía a las nasas. Cuando esto pasaba, las trampas, que representaban una buena cantidad de dinero y tiempo para los pescadores, se perdían para siempre.

Una noche en 1977, se cortaron 131 boyas.

Fue en este punto que la Asociación de Pescadores Viequenses entró en la arena política. La asociación presentó una demanda contra la Marina de los Estados Unidos por la pérdida de estas trampas.

Esperando tumbar el caso antes de que fuera a juicio, la Marina pidió, y se le concedió, un cambio de localidad, así que el juicio se efectuaría en Virginia en lugar de en Puerto Rico. Este era un severo problema para los pescadores, quienes vivían simplemente y no tenían dinero para tales lujos de aerolíneas y gastos de viaje.

Sin embargo, los pescadores lograron conseguir entre todos los tiquetes de avión y enviar una delegación incluyendo a su presidente, Carlos (Taso) Zenón. Encontraron alojamiento en el más barato de los moteles, comieron tan económicamente como fue posible y, para sorpresa de los abogados de la Marina, aparecieron en corte.

En la audiencia, el juez simpatizó con los pescadores. Reprendió a los abogados de la Marina por su táctica de forzar a los pobres pescadores a viajar al continente en los Estados Unidos para aparecer en corte, cuando él sabía que tenían poco dinero y hablaban español. El juez falló a favor de los pescadores y ordenó a la Marina pagar por las trampas perdidas.

Los pescadores estaban animados. Era su primera victoria real contra la Marina. En febrero de 1978, la Marina anunció que 20 naciones miembros de la organización para el Tratado Atlántico Norte (OTAN), estarían llevando a cabo maniobras en Vieques y sus alrededores por 28 días y que durante ese tiempo a ningún bote pesquero se le permitiría salir del puerto. En respuesta, Taso y una delegación de pescadores viajaron a la Base Naval Roosevelt Roads en la Isla Grande y se entrevistó con el Almirante a cargo, William Flanagan. Durante el encuentro se explicó que una moratoria de 28 días en pesca sería una bofetada devastadora para los pescadores. Ellos no tenían otro medio de soporte. No seriían capaces de sostener a sus familias.

La respuesta del almirante fue que los pescadores debían aplicar para que les dieran cupones de comida. Taso miró a los ojos al almirante y le dijo, "Usted no conoce a mi gente. Ustedes van a tener problemas."

La delegación regresó a Vieques y convocó una reunión de emergencia de la Asociación de Pescadores. Taso dijo a la asamblea que el Almirante Flanagan había sugerido que todos hicieran fila para pedir cupones de comida en la oficina de bienestar. La expresión de la cara de los pescadores claramente decía como se sentían renunciando a pescar y solicitando cupones a cambio. Entonces Taso anunció, "Vamos a pelear."

Uno de los pescadores preguntó exactamente como podían pelear contra barcos de guerra, helicópteros y aviones de las fuerzas de la OTAN. Sin embargo, los pescadores fraguaron un plan.

La Marina anunció a la prensa que los ejercicios de la OTAN comenzarían con un asalto anfibio en Bahía de la Chiva , donde 2,500 Marines fuertemente armados serían traídos a tierra en menos de 45 minutos. Los pescadores hicieron su propio anuncio. Dijeron al medio hablado y escrito que la Asociación de Pescadores de Vieques no iba a permitir que ni un solo Marine desembarcará en Bahía de la Chiva ese día. Los periódicos y la gente de la radio estaban intrigados. Se enviaron reporteros y fotógrafos de los diarios de mayor circulación y de los más grandes sindicatos de radio y televisión para documentar de cerca la confrontación.

En la mañana en que estaba planeado el asalto anfibio, 18 botes pesqueros salieron de la Esperanza en ruta hacia Bahía de la Chiva . Cada bote tenía dos hombres a bordo. Además, dos botes más grandes que llevaban a reporteros y fotógrafos de los medios de comunicación se unieron a la flotilla.

Las dos fuerzas en oposición se encontraron al frente de la idílica playa tropical conocida para los Viequenses como Bahía de la Chiva y para la Marina como Blue Beach. Por un lado estaban los superpoderosos barcos de guerra gigantes de la OTAN, y por otra parte los pequeños botes pesqueros hechos de madera por los pescadores Viequenses.

La imagen de los barcos de la Marina rodando sobre las boyas de las nasas y cortando las sogas con las hélices pudo haber inspirado la estrategia de los pescadores, porque cada uno de estos botes llevaba a bordo una boya de nasa atada a una soga, excepto que esta vez la soga no tenía una nasa al otro extremo. Tenía una larga y pesada cadena de hierro.

A la señal del oficial comandante, los Marines subieron escaleras de cuerda sobre los barcos de asalto anfibios los cuales, uno por uno, procedieron a toda marcha hacia la playa. Un bote pesquero Viequense aceleró hacia el primer barco de asalto anfibio que se aproximaba. Parecía como si estuviera yendo a chocarse sobre la cabeza del gran barco. En el último minuto, el capitán Viequense maniobró diestramente su pequeño bote de tal manera que viró pasando justo a un lado de la proa del barco de la Marina.

El otro pescador a bordo, tiró la boya de nasa al agua. Después el capitán giró el pequeño bote alrededor en un círculo apretado y aceleró al frente de la nave de asalto que venia.

Mientras tanto, el otro pescador dejó ir la cuerda hasta que solo sostuvo la cadena. En ese momento el capitán paró el bote y los dos pescadores esperaron. Cuando el que sostenía la cuerda en el pequeño bote sintió el jalonzazo de la cuerda que se enredaba en la hélice de la nave de asalto (algo así como sentir que un gran pescado muerde el anzuelo, yo supongo), soltó la cadena. Entonces pasó lo inevitable. La cuerda se enrolló en el eje de la hélice hasta que la pesada cadena fue succionada dentro de la hélice.

¡Bang! La primera nave de asalto quedó fuera de acción. La segunda nave de asalto corrió la misma suerte y después la tercera, cuarta, quinta, sexta, séptima, octava, novena y décima. Todas ellas quedaron fuera de acción.

Mientras tanto, el Almirante, forzado a aceptar la superioridad en estrategia militar de los pescadores Viequenses, llamó a un alto en el ejercicio y tal como Taso había declarado a la prensa, ningún Marine llegó a Bahía de la Chiva esa mañana.