|
Baloncesto Cuna
Por Gerald Singer
Traducido por Alfredo Valderrama
El pueblo Cuna habita las Islas de San Blas, un archpiélago también
conocido con el nombre de Las Mulatas ubicado cerca de la costa oriental
de Panamá sobre el mar Caribe. La población ha conservado
en gran parte sus costumbres y tradiciones, pero lógicamente han
habido cambios; uno de ellos ocasionado, años atrás, por
la participación de algunas indíginas en trabajos temporales
dentro de las bases militares norteamericanas. Los Cuna aprendieron a
querer el baloncesto.
Con el tiempo, basados en su fortaleza física y fuerza de voluntad,
han logrado desarollar equipos con un formidable juego de conjunto, a
pesar de tener una estatura entre un pie y un pie y medio por debajo del
promedio de los jugadores norteamericanos.

Cuando regresaron a sus villas nativas, los Cuna , que inicialmente habían
adquirido la gran afición por el juego, estuvieron deseosos de
continuar su prácticay además enseñarlo familiares
y amigos. Tuvieron que enfrentar un serio obstáculo: debido a la
reducida area de sus islas, hasta la última pulgada cuadrada de
territorio, estaba destinada exclusivamente para la agricultura o la vivienda;
simplemente no había espacio para construir un campo de baloncesto.
Históricamente esta etnia ha resvelto problemas mucho más
complejos y tue así como rapidamente llegaron a la solución
obvia: crear el terreno necesario agrandando una de las islas.
Fue escogida un area costera de baja profundidad, que debería
ser rellenada con rocas y grava para ser cubierta finalmente con concreto.
Sabían desde un principio que no sería una labor fácil
de ejecutar. El material de relleno tendría que ser transportado
en canoas desde tierra firme, por un trayecto de aproximadamente cinco
millas. Las canoas disponibles, llamadas chalupas, son construidas vaciando
troncos de arboles, quedando con casco de forma o perfil redondo, lo cual
hace que sean inestables y fáciles de volcar durante su operación.
Las rocas y la grava tendrian que ser recogidas y alistadas manualmente
en tierra firme, luego cargadas en las chalupas, en cantidades limitadas
para permitir un acarreo en condiciones razonables de seguridad, y por
último descargadas en el sitio del relleno. El enorme volumen de
material necesario para cumplir con el cometido, implicaba un trabajo
monumental. ¿En donde se conseguiría la gran cantidad de
mano de obra requerida?
Esta parte del problema fue resuelto de una manera tipicamente Cuna.
En todo el mundo, los diferentes pueblos y culturas establecen leyes,
reglas y regulaciones que histórica y rutinarimente son desobedecidas.
Los Cuna, no eran la exepción y tenian este tipo de reglamento.
Los jovenes solteros, de ambos sexos, tenían prohibido cualquier
contacto, incluso paramente verbal, con jovenes del sexo opuesto. No obstante,
los jovenes Cuna solían concertar citas secretas entre novios,
al anochecer, en lugares sigilosamente escogidos. Esto era un “secreto
a voces,” pues durante muchas generaciones la regla habia sido infringida,
en los mismos lugares y de la misma romántica manera.
Los promotores de la cancha de baloncesto, decidieron aprovechar las
fuerzas naturales del magnetismo sexual entre los jóvenes, para
construir el terraplen.
Un estricto llamado para el cumplimiento de la ley fue promulagado, estableciendo
simultaneamente como castigo a su transgresión, la recogida, transporte
y descarga en el sitio indicado, de un volumen de material de relleno,
establecido segun la capacidad de la chalupa, una en el caso de la primera
ofensa, dos chalupas en caso de reincidencia y así sucesivamente.
Así fue como los habitantes de estas bellas islas de San Blas,
pudieron finalmente disfrutar los alegres y emocionantes juegos de baloncesto,
efectuados en su merecidamente propio, y flamante campo de juego.
top of page
|